miércoles, 30 de noviembre de 2011

EXPOSICIÓN DE RAIMUNDO IÁÑEZ

Raimundo Iáñez  es nuestro pintor granadino, de Huétor Santillán, que ha desarrollado un itinerario básicamente experimental por los caminos del dibujo y de la técnica mixta entre el acrílico y el óleo, y cuyo núcleo temático es el ser humano.
 La esencia de su obra es clara inspiración literaria y musical, de ritmos siempre ascendentes, que se desarrolla estéticamente en una permanente dialéctica entre la pureza y simplicidad de la línea; la intensidad y el delirio de las masas cromáticas.
El próximo lunes, 5 diciembre,  
en el Restaurante “La alacena de las monjas”,
en el Realejo,
tendremos la oportunidad de gozar de toda su obra.
A las 20 horas
tendrá lugar la inauguración de su exposición.

ARTE

A Juan García Pedraza,
amigo del pincel y mío,
inmenso universitario.


Silencio de hierro y plata
que  vaga
por la paz de sus lienzos
donde sestean blasones
de poesía, música
y sentimientos.

Pirueta apilada de luz
innata,
concitando arte, honorario
de vida,
égloga diluída
en su paleta
entre óleos y acuarelas.                    

Temor y fascinación, arenga
cromática,
escorzos, texturas, fugas
en el  espacio envolvente
del pastel,
cual vistosa grulla.

Epopeya virtuosa en pigmentos
de agosto festero 

y éxtasis de policromía,
fuente  que no se agosta,
ni en masas
ni en líneas.
                                                     
En el arriate                                                
soy gleba de su pincelera
estudiosa sobre el caballete
de armonía que es magia,
sublime ardentía.                         

La llama de su arte,
con orgullo,
sobre el lomo del carboncillo,         
de la plumilla,
también arde.

¡Arte suyo,
              su arte!…



sábado, 26 de noviembre de 2011

DORMIDOS

… y os encuentre dormidos.
(Mc. 13, 33-37)



Vigilad,
velad, velad…

Qué fácil es oír pasivamente
estas palabras
con su eco constante y liberador
a través de los tiempos.

Vigilad, velad…

Nosotros, 
los que estamos  de vuelta de todo,
cuando la somnolencia del espíritu
tiempo hace que  nos ha arrinconado
en nuestro propio sopor...

Soñadores de paraísos,
nosotros, 
dormidos en los futuros lejanos,
olvidamos la tarea presente,
perdemos de vista que la eternidad y su reino
están aquí,
en la acción de cada día.

Velad...
Dios se manifiesta en lo imprevisto,
en la cercanía de nuestra casa,
junto al vecino,
en el indignado
que clama despierto en nuestra orilla,
mientras nosotros,
adormilados, restregamos nuestra pereza
sobre los horizontes del evangelio.
                

Sabemos, Señor, que estás cerca,
que eres el dueño, el esperado de siempre,
violenta tú nuestros sueños.  Despiértanos.
No quieras que permanezcamos año tras año
aletargados sobre nuestras añoranzas vanas.

Ven, Señor,
que sin ti somos un puñado de penas a la deriva.
Ven,
que tu reino es urgencia en este mundo
anclado en sus pompas y artificios.

              ¡Ven, Señor, Jesús!

jueves, 24 de noviembre de 2011

CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

25 DE NOVIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL


MANIFIESTO  EN HUÉTOR SANTILLÁN
por la Concejala de Mujer y Educación,
Marta Mesa Ortega.

    Debemos tener presente que nos encontramos ante una realidad que por obvia que sea, a veces, nos pasa desapercibida.

    La violencia contra las mujeres y niñas persiste en todos los países y culturas, con efectos devastadores en sus vidas, en la de sus familias y en las de toda la sociedad. La mayor parte de las sociedades prohíbe esa violencia, pero en realidad frecuentemente se encubre o se tolera tácitamente. Y aunque cerremos los ojos, lo neguemos, e incluso nos parezca una idea escandalosa, no estamos transmitiendo una repulsa social coherente y uniforme contra las agresiones a las mujeres: los maltratadores y sus víctimas son cada vez más jóvenes.

    Resulta esencial, para luchar contra la discriminación y violencia, poner todo el esfuerzo para transmitir mensajes de equidad y respeto en la educación, no sólo reglada sino también en la educación informal: familia, medios de comunicación, etc.

    No se puede permanecer impasibles al oír hablar de la prostitución forzada, de la mutilación genital femenina; tampoco son tolerables los micromachismos que abundan en la sociedad, el control sobre el cuerpo de las mujeres, sobre el tiempo de las mujeres, sobre los espacios que debemos o no ocupar. Es preciso que nuestra sociedad reaccione ante cualquier comportamiento que perpetúe modelos y estereotipos sexuales, que reproducen esquemas de poder masculinos sobre las mujeres y convierten las relaciones en un sistema jerárquico que en el último extremo es la causa de la violencia de género.

    Suscribimos este manifiesto porque no queremos vivir en un mundo que de forma tácita o expresa, encubra y tolere la violencia contra las mujeres. Y sabemos que conseguirlo es labor de toda la sociedad.
















     

    POESÍA de GIOCONDA BELLI





Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron
cuando nacimos hembras en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio
para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche
y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte
forzándonos a parir a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos testimonios
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.
                                              

CARTA A UN MALTRATADOR
por Fernando Orden Rueda,
estudiante de 2º de Bachillerato del Instituto Bioclimático de Badajoz.
 

Para ti, cabrón:

Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado.
¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?
Te lo diré:
Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día.
Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera como eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared.
Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a ti. Esta carta es para ti, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que solo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

domingo, 20 de noviembre de 2011

EXPOSICIÓN

              Solidaria
Aventura  Artística
Exposición de Pintura  “CAMINOS” de Virginia Toro Cuesta, a beneficio de Proyecto Hombre Granada, en la sede del Ilustre Colegio Oficial de  Médicos de Granada  (C/ Gran Vía de Colón, 21 – 3º).
 La exposición de 20 pinturas realizadas con tinta acrílica en papel de acuarela podrá contemplarse desde el 21 de noviembre hasta el 2 de diciembre, en horario de 11 a 13 hs y de 18 a 20 hs, de lunes a jueves.

sábado, 19 de noviembre de 2011

OMISIÓN

…tampoco lo hicisteis conmigo.
(Mt. 25, 31-46)


A mi amigo Pierre Ribe
que encontró a Jesús
entre los mendigos de la Guillotière.





Tu juicio, Señor, sentado en tu gloria,
como el pastor con su rebaño,
desborda toda imaginación.

Tu realeza molestó, ya desde tus pañales de Belén,
a los grandes.
¡No hay más que preguntar a Herodes!
Quisieron hacerte rey a orillas del Tiberíades 
sólo por el pan multiplicado. Y huiste.
Como rey a tu usanza, abrazaste la jofaina
para lavar los pies a tus discípulos.
Y, cuando llegó la hora,
afirmaste tu reinado ante Pilatos,
y fuiste nominado rey entre espinas y clavos.

Los caminos de Palestina reconocieron tu realeza
identificada
con enfermos, excluidos y refugiados,
con abandonados,  mendigos y harapientos,
con inmigrantes y encarcelados,
con publicanos y prostitutas…
                                                         ¡Los pilares de tu reino!

Sin embargo…
Cuando la necesidad ahoga al  hermano
tratamos de esconder nuestros bolsillos.
Por si acaso…
Cuando la soledad inunda al extraño
cerramos el corazón y los labios.  
¡No se nos complique la vida!
Cuando la cruz golpea las injusticias
alejamos nuestros pies y nuestras manos.
¡No sea que salgamos crucificados!

Y sin embargo…
Sabemos, Señor,
que aliviar las penas de los parias y desventurados,
que mirar a los rostros desheredados , y escucharlos,
es avivar la voz de tu Evangelio,
es restaurar la dignidad de los hermanos,
es toparnos contigo definitivamente…

Señor, frente a la omisión nuestra de cada día,
venga a nosotros tu reino.  Amén.

martes, 15 de noviembre de 2011

ENTRE LA NIEBLA

A Luís García Montero y Almudena,
maestros en  estado de gracia.







Entre la niebla de mi tarde lenta,  
siluetea el poeta
con juventud madura;
y en la complicidad de arrecifes
es saeta iconoclasta,
prisionero libre
de muchas palabras apasionadas.

Su lucidez guerrea
en riada de sentimentalidad  
nueva, 
como bálsamo de muchas esperanzas
en la fauna poética.

En su roquedo nacen
las zinnias policromadas y germinan   
magnolias en solidaridad   
con las verdes y amarillas y espinosas aulagas.

Ya en el hall de las grandezas compartidas
es icono de cercana tierra, 
poeta,
inconfundiblemente amigo del sol y de la luna,
y mío
entre la niebla de mi tarde lenta.

lunes, 14 de noviembre de 2011

LÁGRIMAS POR LA VEGA


A cuantos me acompañan en el dolor
por una vega cenicienta.













  

Supe de tu belleza cuando niño
desde lejana morriña gallega
desgranaba las páginas de escuela
que dibujaban prestigio y maná,
oasis, vergel, ¡la vega de Granada!

Veinteañero ya, me acerqué a tu vera.
Alegrías corrían por tus venas, 
guiños de las estrellas cautivadas
en tus maizales, en tus hortalizas,
y en las amapolas de tus trigales.

El oro blanco serrano regaba
tus cien fantasías y tus verdades.
Calzabas charol en tus dulces tardes
de las siembras y cosechas, mi vega,
musa en despliegue de cantos y velas.

Mas hoy, la escuela te ve marioneta
entre las garras especuladoras,
forzada ramera entre hormigoneras,
sacrificada en las nocturnidades
del dinero que derrite noblezas.

Ya la mano del alba juguetona
no acaricia, ay,  ni tu propia sombra,
ni cuida el hambre tuya. Y hasta llora
la luna menguada entre las cenizas
usureras y pasiones ajenas.

Hoy,
(¿y mañana?)
también llora y oculta ya Granada,
paraíso verde y marrón  fecundo,
su lágrima, su pena. ¡Ay, mi vega!

domingo, 13 de noviembre de 2011

AUSCHWITZ

A Encarnita Ocaña,
artista y prima,
por sus maternidades
que lloran a  Auschwitz.



Tristeza de nubes sin nanas.
Árido gris que chafa
el césped de primavera,
tufo cruel en el tierno verdor
quemado con nocturnidad de infamia.

La segadora no entiende
si el trigo es verde,
si es maduro el trigo, o es naciente.

En ese campo de inanición y frío,
la liturgia sanguinaria
canta el blanqueo étnico,
cosido  al gas, y al fenol,
y al dogal, y a la metralla,…
¡sin freno! 

En arias patrióticas sumergidos,
los buitres rocían secretamente
la bacanal gamada
con cenizas inocentes.

La segadora  no ha entendido
si el trigo era verde,
si era  maduro el trigo, o era naciente.

Y lo peor…
que sobre la vida no ha aprendido
la lección,
la lección, ay, la lección todavía.


sábado, 12 de noviembre de 2011

EL RETO

...mira, he ganado otros cinco.
(Mt. 25, 14-30)











Pues, sí,
somos imágenes amasadas en la hornada de Dios.

Antes de marcharse al extranjero,
el dueño nos ha equipado de dones y talentos.
Nos ha confiado el jardín de la gran aventura,
llamándonos al compromiso activo,
para hacernos gozar un día de su banquete.

No podemos ser bagatelas de calculadores,
de apáticos, de miedosos.
No,
no podemos enterrar los dones recibidos,
que dejaría hemipléjica a nuestra Iglesia.

Hemos de invertir nuestros gozos en los que lloran.
Invertir nuestro tiempo y dinero
en los desheredados de este mundo.
Invertir nuestro sudor y nuestras ideas
en instrumentos de  liberación,
¡cumbre de todas las grandezas!
Pues… somos imágenes amasadas en la hornada de Dios.

Hemos de sufrir el riesgo de alumbrar a los que trotan en la oscuridad.
Hemos de  negociar nuestros talentos
junto a los que sestean en los barbechos de la vida.
Y hemos de  sembrar,  sembrar y sembrar
 en todas las estepas humanas…
Desvélanos, Señor, tu rostro maternal
frente a nuestros miedos,
y nos arriesgaremos por ti y los hermanos,
como reto de la esperanza cristiana.
Pues… somos imágenes amasadas en tu hornada.