jueves, 22 de febrero de 2018

HOMENAJE A FORGES



Ha muerto un gran hombre.

El genio del humor gráfico dominaba toda una técnica de formación de palabras, que constituyó un vocabulario propio que millones de españoles hemos hecho nuestro, incluida la Real Academia Española: bocata, tocata, firloyo, firulillo, tontolculo, estupendérrimo, tontérrimo, estupidérrimo... 
Pero su mayor genialidad ha sido que sus viñetas testimoniaban todo un compromiso ético.







martes, 20 de febrero de 2018

HUGOLANDIA 4


Última entrega del Epílogo a mi reciente libro “Hugolandia. Cosas del abuelo Paco” .


7.- Sed felices siguiendo los ritmos que acompañan a los niños en su crecimiento.

Respetad sus ritmos, tanto del sueño como de la alimentación, del ejercicio físico… y de la autoafirmación que irán adquiriendo con los años. Vuestros hijos van quemando etapas en sus ritmos biológicos, y debéis de acompañarles siguiendo las pautas que genera su “cole”: estudio, deporte, actividades extraescolares, amistades… Con vuestro gozo y comprensión, iniciadles en su proceso creciente de autonomía, que debe ser animada por el espíritu de austeridad transparente en la familia. Que se sientan valorados por vosotros mismos desde su tierna edad en el propio desarrollo de sus habilidades socioemocionales. Es ahí donde ha de fomentarse la autoestima y la curiosidad en su relación grupal. Fundamental, para integrarse como personas, pasito a pasito.

8.- Y sed felices creando en su entorno espacios de silencio.

Hoy, los niños “malviven” en medio de nuestra sociedad agobiada por la contaminación acústica: ruidos de la ciudad con perforadoras industriales y aglomeraciones en el tráfico de autobuses y coches, ruidos en las “colmenas” playeras y grandes almacenes, en las salas de juegos, en festejos vecinales, en discotecas (¡ya hasta infantiles!)... a los que se suman, para colmo, la constante “invasión de decibelios” de las teles en casa. ¡Ruidos, ruidos, ruidos! Ante tal impacto a que están sometidos los niños, como foco de ansiedad y traumas en su sistema nervioso, urge adiestrar a vuestros niños en el arte del silencio en la misma casa, en diversos momentos del día. Es más, acostumbradlos al senderismo donde puedan “vivir”  la belleza acústica de los bosques con sus brisas, o el canto de los pajarillos, de las fuentes, de los ríos…

No olvidéis, padres, que, aunque suene a tópico, los niños son cera moldeable en un principio, y esponja que absorbe todo… Acompañadles en sus nuevos retos, sabiendo que el mejor aprendizaje de vuestros niños emerge, como en simbiosis de vida, en el hogar y en el aula. En la medida de vuestras posibilidades, reforzad la relación familia-escuela. Suscitad en ellos emociones positivas que les ayuden a caminar en valores.  Esforzaos siempre en este camino de educación filial que está sembrado de rosas, bien a pesar de sus espinas… y ¡cosecharéis personas ejemplares que dignifiquen la agitada y traumatizante sociedad que vivimos!





sábado, 17 de febrero de 2018

EL PLAZO


Se ha cumplido el plazo,
está cerca el Reino de Dios…
(Mc. 1, 12-15)



El plazo se ha cumplido. Llega el Reino
con mensaje de conversión.

La novedad del carpintero de Nazaret
inaugura el tiempo, ¡cuarenta días!,
de romper todas las barreras que impiden
la cercanía de Dios:
¡tiempo para recargar el corazón de ilusión y alegría!

Es la novedad de un mensaje que llama
a reparar nuestra oración…
Es tiempo de desterrar todos los ruidos interiores
que no nos dejan escuchar el silencio fecundo.
Es momento de huir de la rutina que nos hace saco roto,
donde sólo hay vaciedad.

Es la novedad galilea
que espolea el sentido de nuestros rezos.
Tiempo de derribar fachadas.
De entrar en los desiertos y caminar,
caminar tras la huella de Dios, como hambrientos.

Es el mensaje nuevo de conversión
que fustiga el disfraz de nuestros ayunos y limosnas.
Es tiempo de cambiar de mentalidad. Compartir
sin permitirnos el lujo de que una mano se entere
de lo que hace la otra.
Y zarandear nuestra vida cómoda
y entrar
en el sufrimiento humano, sin reservas.

* * *
Señor, Tú que conociste el empujón del Espíritu,
empújanos fuertemente
para saber zambullirnos sin falsedad
en la gran oferta del buen Dios:
Un tiempo de gracia,
para romper los moldes de la tierra nuestra insaciable.
Un tiempo de gozo
para convertirnos en ríos que inunden los campos sedientos
hasta desembocar en tu plazo pascual.

¡Amén, sí, amén!

lunes, 12 de febrero de 2018

HUGOLANDIA 3


Entrega 3 del Epílogo a mi reciente libro “Hugolandia. Cosas del abuelo Paco” .



5.- Sed felices acompañándoles a disfrutar de la tele, internet, consola…

Pero sed conscientes de que la vista y el oído son los órganos sensoriales más agredidos a través de las pantallas. Que guarden una distancia prudencial entre la pantalla y la vista. Las imágenes intensas y rápidas, y más si son violentas, pueden ser una fuente de ansiedad, y no son el mejor salvoconducto para un feliz sueño. Fomentad el diálogo sobre lo que ven y gozan, para no dejarles llevar emocionalmente de actitudes meramente pasivas o meramente negativas. Seguidles de cerca en ese mundo de las “redes”. Evitad que vivan “dentro” de la tele, del videojuego, de internet  o del móvil, en un mundo de fantasía. Que no se encuentren “solos ante el peligro”.


6.- Sed felices acompañándoles en sus primeras manifestaciones artísticas.

Potenciad en vuestros hijos el canto, el dibujo, la poesía y los instrumentos musicales hacia los que se sientan inclinados. Las expresiones artísticas favorecen la autoestima infantil. Ilusionadlos con “su” habitación adornada con sus propios gustos, y siempre en orden. Procurad que su habitación cambie de “aire”, según las estaciones del año o los diversos acontecimientos familiares que se van sucediendo a lo largo de su pequeña vida infantil, como navidad, onomásticas, cumpleaños… Estad alerta para descubrir en vuestros hijos, ya desde pequeños, sus cualidades y aficiones... Puede ser clave para su futuro. Y no lo abandonéis en el proceso de aprendizaje de un segundo idioma, ¡muy importante en esta temprana edad!

sábado, 10 de febrero de 2018

UN LEPROSO


Se acercó a Jesús un leproso…
(Mc. 1, 40-45)



Insólito. Un leproso sin nombre,
excluido de su propia tierra,
incumple la ley, para hincarse ante ti, Señor,
seguro de tu compasión:
¡Si quieres, puedes limpiarme!

Y tu amor suplantó a la ley
(¡locura de tu mesianismo!),
Ya en adelante  pasarás
por subversivo, impostor, blasfemo…
hasta verte clavado en el madero.

Mas,
el leproso, ese día, besó su dignidad:
¡Quiero, queda limpio!

Le impusiste silencio a la lepra
enjuagada en tu amor,
porque tu corazón no entiende de fama,
ni de triunfalismos, ni de prepotencias…

Porque tu corazón está fuera, en descampado,
junto a los aislados y excluidos,
junto a los que no tienen nombre,
y a los que sirves, encaramado Tú a su lepra…

(¡Esa lepra que el polvo humano
les ha echado encima!)
Señor,
 junto a tu amigo leproso, te suplico:
¡Si quieres, puedes limpiarme!
Sí, de la cobardía que me impide transgredir toda ley
que no sea amor.

Límpiame del miedo
que me impide mantener el corazón en descubierto,
lejos de lepras sacrílegas.
Si quieres, límpiame del recelo a arremeter
contra los atropellos que se cometen en tu nombre…

Si quieres, puedes limpiarme
de tanto prejuicio interior,
 mío,
 que me impide escuchar la marginación de mis hermanos…


lunes, 5 de febrero de 2018

HUGOLANDIA 2

Entrega 2 del Epílogo a mi reciente libro “Hugolandia. Cosas del abuelo Paco” .

 3.- Sed felices en vuestra actitud paciente a la hora de la comida.

Es muy importante que aprendan a comer junto a vosotros, en la misma mesa, en un contexto de comida sana. Predicad con el ejemplo, cuidando vosotros mismos las claves de vuestra alimentación saludable. Y ¡ojo con los dibujos animados de la TV a la hora de comer!  Es una distracción innecesaria y negativa. La hora de las comidas debe ser lo más distendida y agradable posible,  con ello se  fortalece el vínculo afectivo de los niños con “su” comida, de manera que les resulte agradable. Evitad con vuestra táctica paciente y positiva que lleguen a decir “esta comida no me gusta”. La regla de oro es acostumbrarlos a comer de todo.

4.- Sed felices jugando con vuestros niños.

El juego no es sólo sinónimo de entretenimiento, es también un aprendizaje identificativo de su infancia. Es el principal ejercicio a través del que los niños aprenden sobre ellos y sobre cuanto les rodea. Jugar con los papás, además de romper la rutina del día a día, ejerce una influencia decisiva en sus primeros años. Jugando, los niños desarrollan la curiosidad, la creatividad, la imaginación y la capacidad de concentración. De ahí, la importancia de acompañarles en “su” habitación a jugar con sentido creativo y espontáneo de manera que no echen de menos la tele o la vídeo-consola... No olvidéis que esas escenas de jugar en familia deben ser de ser habituales a medida que los niños crecen. Los artilugios de la modernidad electrónica se han de usar como descanso, o como premio, y nunca (¡ni mucho menos!) como servicio de “canguro” para vuestras “escapadas”. En fechas navideñas o de cumpleaños, sobre todo, no los atiborréis de juguetes. No haréis más que “abrumarlos” psicológicamente y que se “pierdan” entre tantos regalos vuestros, de los abuelos, de los tíos… Los niños deben crecer en la sobriedad de los juguetes y demás regalos. No caigáis en el desenfreno consumista que les puede dañar irreversiblemente. Por otro lado, han de familiarizarse con animales de compañía, habituales en sus cuentos, sobre todo con el perro y el gato, para desarrollar pautas de comportamiento social.

domingo, 4 de febrero de 2018

TE BUSCO


…le dijeron: Todo el mundo te busca.
 (Mc. 1, 29-39)



Te busco, Señor, yo también,
en esta hora de Cafarnaúm
donde todo el mundo te busca.

Te busco en tu sed de hacer el bien,
y en la ventura de gentes que corren a ti,
perdidas al ponerse el sol.

Te busco en el anochecer galileo,
junto a la puerta de la humanidad,
donde Tú provocas alegrías y esperanzas,
para vivir en eternidad.

Te busco en el amanecer de tu oración,
y en el descampado de nuestra tierra,
donde reside tu terapia de los egoísmos.

No busco al curandero
que demandan en ti los galileos.
Busco esa mano que toca a desgraciados,
pobres gentes rotas por el dolor.

Te  busco en mi voluntad de romper legalismos,
y en mi afán de asumir el compromiso
de sembrar contigo conciencia de ilusión.

Te busco, Señor. Sí, te busco.
Haz que te encuentre,
para contagiarme de tus urgencias de amor.