sábado, 21 de abril de 2018

EL REDIL


… otras ovejas que no son de este redil.
(Jn. 10, 11-18)


Pastor de Israel,
en tu redil
las ovejas cantan fiestas de alianza.
Mujeres y hombres, niños y ancianos,
se unen en trashumancia global,
al aire de tu resurrección, en torno a tu cayado…

En tu redil,
todo lo vence tu pascua de amor.
No hay miedo al asalto de los lobos.
Uno solo es el rebaño entre todos los rediles,
desde las dehesas del sol naciente
a las dehesas de las noches frías.

No hay cargos en tu redil, ni ascensos, ni honores.
Hay misión.
Servicio a los enfermos y marginados,
a los pequeños e indefensos.
Lejos de todo conformismo gregario.

* * *
Tú eres el pastor fiel. No un bracero
empuñando condenas,
forzándonos a dimitir de nosotros mismos,
de nuestra libertad,
del oxígeno pascual extraído del madero.

Tú eres el pastor que ha dado la vida
para aliviarnos del inmenso vellón
rizado
de intereses personales, ocultos.
Pastor que te has entregado
para alejarnos de corrales explotados
por pastores mercenarios.

Tú eres el pastor leal. Tu señuelo
está en el cayado que no avasalla,
en donde se apoya toda la humanidad,
¡rebaño sediento de Ti!

sábado, 7 de abril de 2018

ALEGRÍA


Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
(Jn., 20, 19-31)


Atrancadas las puertas. Miedo.
Amargo sufrimiento en tu ausencia.
Tu pequeño rebaño, Señor,
yace entre rendijas de esperanza por verte en medio
como centro de unidad,
como alegato contra la asfixia del Gólgota
y la derrota final.

El sepulcro abierto te ha hecho artífice de paz.
Y aquel día primero de la semana
traspasaste los cerrojos de unas puertas
para que la luz y la ilusión palparan
las huellas del dolor injusto.

Paladín de la alegría, de la gracia, de la libertad,
rehabilitaste la audacia y el coraje,
de tus discípulos
en el eco de tu resurrección.

Fuiste eclosión de alegría, de paz.
Paradójicamente, paz,
paz en combate contra el poder,
paz en lucha contra el miedo,
paz en pugna contra el egoísmo,
paz en conflicto eterno contra toda injusticia.

Y tus discípulos pudieron respirar hondo
adentrándose en tus llagas, junto a Tomás.
Te reconocieron en tu paz. Y se llenaron de alegría.

Ahora, tu presencia resucitada es desafío
para cuantos creemos en ti,
Porque tus cicatrices se perpetúan en los excluidos,
en los hambrientos y sedientos,
en los parados y sin techo, en los maltratados,
en los niños explotados…

¡Señor mío y Dios mío!

jueves, 29 de marzo de 2018

¡FELIZ PASCUA!









Te invito a celebrar  la Pascua,
con la alegría que me inunda 
por mi nuevo nieto, Leo…
y el amor que me une a ti.  



domingo, 25 de marzo de 2018

ALFOMBRAS Y RAMAS


Muchos alfombraron el camino,
otros con ramas…
(Mc. 11, 1-10)



No es banal, Señor, que por el camino
de Betania,
junto al monte de los Olivos,
organices la caravana profética…
aún sabiendo que los vítores de hoy,
mañana te pospondrán a Barrabás
.
No es banal que Tú, enviado de Dios,
desposado con la pobreza más honda,
montes sobre un borriquillo prestado
para anunciar la riqueza de tu reino,
a las puertas de tu propia pasión.

No es banal que Tú, Hijo de Dios, entres
triunfalmente
en Jerusalén sobre alfombras y ramas, aún convencido
de que en unos días, traidoramente,
serás cordero inmolado.

Maestro,
entre alfombras y ramas, Tú lo sabes.
se esconde una sucesión de dolor y pasión,
que no es un óleo irrisorio y banal,
para saciar el mercado de la compasión y la lástima.

Desde la hondura de tu divino humanismo,
el asno prestado, las alfombras y los mantos,
las ramas de olivo y las alabanzas
son el pórtico pascual sobre la muerte.

No. No es, pues, banal tu entrada
en Jerusalén…
En el trasfondo de estos gestos y signos,
nos golpea la llamada a la conversión,
como sello substancial de nuestro feliz destino.

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                        ¡¡Feliz Semana Santa!!
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lunes, 19 de marzo de 2018

JOSÉ DE NAZARET


Enséñanos, José:
Cómo se es “no protagonista”.
Cómo se camina, sin pisotear.
Cómo se colabora, sin imponerse.
Cómo se ama, sin reclamar.

Dinos, José:
Cómo se vive, siendo “número dos”.
Cómo se hacen cosas fenomenales desde un segundo puesto.

Explícanos, José:
Cómo se es grande sin exhibirse.
Cómo se lucha sin aplausos.
Cómo se avanza sin publicidad.
Cómo se persevera y se muere sin esperar homenaje.

jueves, 15 de marzo de 2018

EL PECECITO


A su salida de la catedral de Almería, de pie junto al féretro de su hijo, Patricia Ramírez se refirió ante toda la prensa y ante España entera a un hermoso cuento que le había llegado a través de las redes sociales.
Carta de un pececito

Mama, estoy bien, pese a que estés muy triste, sé que tu primer pensamiento es que no lo merecía y es cierto, no lo merecía, tienes toda la razón, pero no quiero que pienses que somos los perdedores de esta historia, porque he vencido mamá. Aunque el precio para vosotros haya sido muy alto, he vencido y estoy feliz en un lugar donde nunca jamás nadie podrá hacerme daño. He vencido mamá porque nunca la bruja del cuento pensó que un pez tan pequeñito fuera a plantarle cara. He sido valiente mama, aunque mi cuerpecito es pequeño, digo pequeño en comparación con mi corazón y mi valentía, nunca pensé que fuera tan poderoso, mamá, pero lo soy y he ganado. Os he enseñado la verdadera cara de un alma oscura, he rescatado a papá de las fauces de la bruja. He podido romper ese hechizo que nunca nadie pudo romper, porque soy mágico, mamá, por más que hayan querido esconderme, brillo, mamá. He conseguido que papá y tú estéis más unidos que nunca. No creáis que no os he visto agarraros las manos como nunca. He ganado mamá, y soy invencible, invencible y eterno, soy eterno en el corazón del mundo, en vosotros que sois yo mismo y en la mente de la bruja malvada que siempre me verá en sus sueños y cada vez que intente ser feliz, mire a un niño o al suyo propio, si alguna vez consigue que alguien vuelva a amarla. Soy un guerrero, mamá, aquí donde os estoy esperando a todos, tengo una armadura dorada y brilla más que el sol, porque yo soy el sol, el que os alumbrará siempre en los días más difíciles. Soy el encargado de iluminar la mirada y el corazón de todos los que aun vivís ahí, en ese lugar hostil y lleno de maldad, para que caminéis lo más felices posible hasta mi reino de hadas, donde nunca entran brujas malas, ni personas con el alma contaminada, sólo vosotros, mamá, las personas como tú o como yo. Hay una princesa en este reino, se llama Marta y es muy bonita mamá, tiene un hermoso castillo desde el que podemos ver el mar, me cuida mucho porque dice que me comprende muy bien, bajamos todos los días a la playa y hacemos en la arena pescaditos y castillos, pero estos castillos no se los lleva el mar, ni los pescaditos se deshacen con las olas porque queremos que todos veáis lo bonitos que son. Marta me dice que no estéis tristes, que allí sólo somos piel pero aquí somos sólo lo que importa, somos alma, almas limpias, grandes, y todos un día dejaremos de estar allí para venir aquí, menos las personas malas que siempre estarán atrapadas en sus remordimientos. Mamá, descansa, hemos ganado y lo he conseguido yo solo, siendo un pescadito tan pequeño. Sois libres papá y tú porque ya no hay personas malas tan cerca de vosotros. No os soltéis las manos porque es cuando más brilla mi armadura, sí, la del guerrero, la del príncipe que con su luz alumbró el camino de la verdad y dejó al descubierto el odio, la maldad y la mentira. Mamá, nos volveremos a ver y te enseñaré todos los pececitos que dibujo en la orilla del mar. Mama, hemos ganado, mamá hoy he vencido a la oscuridad. 

(Autor Andy Moradiellos)

domingo, 11 de marzo de 2018

GABRIEL


“Pescaito” querido, 
mándanos una sonrisita 
a tus papás 
y a cuantos con ellos 
tenemos destrozado el corazón.  
¡Las lluvias de estos días 
son las lágrimas 
de España entera!…